SOBRE MI (About Me)

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Sevilla, Spain
Mi deseo es hacerte feliz, ser feliz y llegar a conocerme. I would like to make you happy, to be happy myself and to get to know my inner self

domingo, 7 de junio de 2009

PEQUEÑO CUENTO

No hace mucho tiempo, en una hermosa y gran ciudad vivía un delgado, alto y bien parecido anciano. Su vida había transcurrido sin muchos acontecimientos dignos de mencionar o al menos, esto es lo que él comentaba con frecuencia. Tenía la costumbre de estar todo el día sentado en su terraza, desde donde se podía contemplar unas hermosas vistas de la ciudad, incluso se intuían las bellas torres de la enorme catedral en lontananza. Sentado en su entrañable sillón de enea Adolfo, que era el nombre del anciano, podía controlar la ferviente actividad de casi toda la calle donde él vivía. Cada mañana desde su atalaya, comenzaba un rito que duraría todo el día, hasta que el sol se ocultara, hasta que aquel populoso barrio se retirase a descansar. Lo primero que hacía era saludar con gesto amable a Manuel, el cartero del barrio, “pobre hombre” pensaba nuestro enjuto anciano, “que triste se le ve, que soledad se le intuye en su rostro”, le adjudicaba el anciano a Manuel. Invariablemente cinco minutos más tarde, se escuchaba el estridente sonido de la persiana de la tienda de ultramarinos, cuando Paquito el tendero, la levantaba como cada mañana para abrir su negocio. Era la ocasión para que nuestro amigo se dijese a sí mismo, “vaya, ya está ahí ese, ¿que se habrá creído?, ¡no se porqué va con esos aires!, ¡tendría que pensar más en su...!”. Era evidente que Paquito, ese amable tendero, no era santo de devoción para Adolfo, ¿los motivos?... quién sabe, a menudo nos encerramos en posturas, que pasado el tiempo ni siquiera nosotros mismos recordamos el origen que los provocó, pero por desgracia las mantenemos inexplicablemente. Después de su habitual y saludable desayuno, era la hora exacta para contemplar, como cada mañana, a la portera del inmueble de enfrente llevar a Jorgito y Carmen Luna a la escuela. Jorgito de cinco años de edad y Carmen Luna de siete, eran los hijos de Loreto, la vecina del tercero izquierda. Una grave enfermedad renal mantenía postrada en la cama a Loreto, es por esto que Teresa la portera, llevaba a los pequeños al colegio, los recogía y les preparaba la comida. “Que ángel para estos niños” meditaba Adolfo a cerca de Teresa. “Pobre Loreto, en la cama con esa enfermedad y hay que ver como su marido la dejó por una chica más joven cuando la enfermedad le dio la cara, ¡canalla!”, cavilaba el ancianito Adolfo.

De esta manera transcurría el día para Adolfo, llevaba cuenta de todo lo que ocurría en su calle, era un archivo viviente de todo lo que sucedía en el barrio. Una mañana, que como de costumbre se encontraba en su terraza, le sucedió algo inaudito para él, cuando se disponía a saludar a Manuel el cartero como cada mañana, Manuel se adelanto al saludo del anciano y le sonrió con tal felicidad en su semblante, que podría haber derretido hasta los instintos más asesinos de un criminal. Adolfo se sintió perdido, no supo como reaccionar, no sabía que pensar... De repente y sin saber porqué se dirigió, contra toda costumbre, al interior de su piso. Al traspasar la puerta de la terraza y entrar en el salón, sintió una fría sensación no experimentada con anterioridad. “¿Donde estoy?, ¿Quién vivé en este apartamento, ¿Que significan esos cuadros que cuelgan de las paredes?,¿Quién soy...?



9 comentarios:

Ignacio Nieto dijo...

Se ve perfectamente.
Saludos.

Bajo mis pies dijo...

Estaba acostumbrado a vivir tan pendiente de los demas y tan metodicamente, que al primer cambio de su dia, se sintió mas que perdido.
Hermoso relato.
Bss. Selu

caminante dijo...

Gran relato.
" a menudo nos encerramos en posturas, que pasado el tiempo ni siquiera nosotros mismos recordamos el origen que los provocó"
Un abrazo

Luna dijo...

Quizá como todo humano, nos cerramos en nuestra cotidianidad, en las rutinas que vivimos, percibimos, escuchamos, sentimos...
Un cambio nos hace recordar, ¡que hay algo diferente!,que el mundo no siempre será igual :)

*SaludOs* ^^

merce dijo...

Buen relato.!!!
Mejor fluir, cada segundo todo cambia.

Gracias por visitar mi blog y por tus palabras.

Un abrazo Selu.

Jose A. Molina dijo...

Hola, he llegado aquí a traves del viento mistral y me quedo...

Saludos.

Charo dijo...

Hola gracias por visitar mi blog y
dejar tu comentario.
Buen relato de realidades, la rutina diaria...
la enemistad de las personas
para perdernos... en las sombras!!!

Alma Mateos Taborda dijo...

Muy bueno!!! Hoy vine a comunicarte que hay dos premios para ti en mi blog, los cuales han sido creados para homenajear a quienes merecen mi admiración. Será un honor que los aceptes. un abrazo

Luna en la cima dijo...

Selu, precioso relato nos regalas, con un final sorprendente, que me esta haciendo reflexionar, pero esto es normal en mi, son cosas de la noche, mañana con la luz del sol lo veré todo distinto.

"De repente y sin saber porqué se dirigió, contra toda costumbre, al interior de su piso. Al traspasar la puerta de la terraza y entrar en el salón, sintió una fría sensación no experimentada con anterioridad. “¿Donde estoy?, ¿Quién vivé en este apartamento, ¿Que significan esos cuadros que cuelgan de las paredes?,¿Quién soy...?

QUIEN ES LUNA????

Soy... la nada en el vacío,
el yo que desflora fantasías,
la ola que salpica el horizonte,
un rostro entre la niebla
que vomita la tristeza.

Soy... verbo que busca entre las frases
un infinitivo con que pronunciarme,
dos gotas de sangre en las venas
batallando por existir.

Soy... miedo y cobardía,
la espera interminable
que persigue la nostalgia,
lágrimas en los adentros
que cerraron ya las puertas,
dejándome en mi ansiada soledad.

Soy... un nudo en la garganta,
el grito que nadie alcanza a escuchar,
la penúltima nota en la guitarra,
un reflejo empañado en el cristal
cubierto con una túnica de madera.

Soy... indigente en el desierto,
la ecuación por definir,
un escrito al viento
que se arriesgó a subsistir,
en un mundo de injusticia.

Soy... una mujer en sombras
que se viste de luz, amando en silencio,
apasionada de las cálidas noches de luna
como desierto que envejece sin una flor
y frágil como una hoja de papel.

Soy como la luna...
me gusta soñar despierta y volar
prendida de los alfileres de las estrellas.

Un abrazo amigo… ilargi (Lunyta)

PD: Te recomiendo mi blog ENTRE LETRAS Y HADAS, donde podrás leer mis poemas y relatos cortos. http://lunaenlacima.blogspot.com/